lunes, julio 18

Newcastle


El tipo que se sentaba al lado del viejo comenzó a escupir sangre y trocitos de lengua en mitad de los temblores, y apuesto lo que queráis a que aquellos chasquidos eran sus hombros dislocándose. Aunque no vi fue que nadie moviera un dedo por socorrerle. En fin, era su problema si el loa o el elemental o como mierda quisieran llamarle no le había encontrado digno. Yo me limité a encenderme otro cigarrillo para tratar de quitarme el regusto empalagoso, como a miel meada, que me había dejado la pócima.
Lo que de peor leche me ponía era percatarme de acababa de tirar 60 libras a la basura sólo porque no era lo bastante estúpido como para que aquel montón de paridas me hiciera el menor efecto. Y todo el mundo sabe que a los escritores no nos suelen pagar ni muy a menudo ni para nada bien.
Así que decidí que lo mejor era largarme, antes de que cualquiera esos mamones se asustaran y encima se les ocurriera que tal vez lo mejor era llamar a la policía.
Rompí el círculo sin la menor ceremonia y noté cómo el viejo me fulminaba con la mirada, pero era mejor ignorarle y caminé sin ninguna prisa hacia el guardarropa para recuperar mi raído sobretodo. Además, afuera hacía una noche de perros y no me sentía con ganas de encamarme con la señorita Neumonía. Por si acaso, también me serví al azar de uno de los paraguas, uno grande y con motas azules sobre blanco. Eso era justo lo que me faltaba para parecerme a la jodida Mary Poppins...
Al salir, el matón de la puerta hizo el amago de ir a retenerme, pero supongo que en el último segundo debió recordar a quién tenía delante y se detuvo a mitad del gesto. Bueno, por lo menos había alguien con medio cerebro en esa casa.
Ya en la calle, volví a repetirme que tenía que haberle hecho caso al periodista ese amigo de Clive que se empeñaba en fuéramos a tomar una cerveza cada vez que me veía. El chaval ya me había dicho que ellos eran un fraude nada más contárselo, que ni se me ocurriera participar. Aunque la verdad es que eso ya lo sabía de sobra. El problema era que, seguramente, ellos pensaban que yo también lo era.
Al menos esto les enseñaría a no jugar a juegos de mayores.
-Vaya -susurré para mí-te estás tomando muy en serio lo de estar trabajando con los yanquis. Ya empiezas a hablar como un puto super-héroe.
Solté una risotada amarga a la que nadie prestó atención en esa calle solitaria y mojada. Entonces me acordé de lo que el dibujante me había pedido un par de semanas antes. "Hey, Alan, me encantaría que el personaje ese nuevo que estás rumiando se pareciera a Sting. Daría mi brazo por dibujar a Sting".
Bueno, quizá lo de dar el brazo era una exageración mía, pero lo de Sting iba perfectamente en serio. Qué demonios, no estaría nada mal como broma. Sting contra las fuerzas de la Oscuridad. Y lo más gracioso era que los editores iban a tragar. Daban palmas con cualquier cosa que les ofreciese, se corrían simplemente con pensar en Mamá Bretaña.
Al pensarlo me volvió el buen humor y me dediqué a canturrear rimas con "Sting" hasta que llegué a la destartalada estación de tren. Al verme, un grupo de chavales rapados que estaban sentados en los bancos junto a la escalinata se dieron golpecitos cómplices, me señalaron y empezaron a levantarse.
-¿Dónde vas, greñas?
Pero se olvidaron de mi en cuanto uno de ellos tropezó con una alcantarilla inundada y empezó a berrear que se había roto la rodilla contra el bordillo.
Traté de serenarme y no reírme en voz alto. Tal vez esa porquería sí que se me había subido un poquito a la cabeza. Y aún me quedaba un par de horas hasta el próximo tren. Vaya perspectiva.
-En fin -me dije-: ya me preocuparé de encontrarle a este cabrón un nombre cojonudo cuando llegue a Newcastle.

5 Tu opinión es importante:

Blogger VK said...

Muy bueno! Mira que Alan Moore me ha caído siempre como una patada en los cojones pero ahora has conseguido que se gane un pelín mi respeto. Enhorabuena, el cuento está fenomenal!

2:19 p. m.  
Blogger Javier Esteban Gayo said...

¡Gracias! A mí sí que me encanta el barbas, aunque el rollo este de "mesías del comic" carga ya un poco bastante. Y no sé si leíste el número aquel de Planetary que Ellis le dedicó a John Constantine, pero ahí le ponen al tito Alan... bueno, no sé cómo le ponen. La verdad es que nunca he visto tanto cariño y tanta mala leche y tanto ego juntos en 24 páginas.

2:44 p. m.  
Blogger Juan Carlos said...

¡menudo primer post!; voy a tener que currarme mis relatos, pq mi nivel es mas bajo todavía, pero espero cogeros pronto

6:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Very cool design! Useful information. Go on! » »

8:42 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Very cool design! Useful information. Go on! » » »

3:27 p. m.  

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