lunes, julio 25

El Paso


“El paso” era un lugar traicionero. Caminar a ciertas horas de la madrugada, era una invitación a ser una nueva silueta de tiza en cualquier esquina de la ciudad. Los más veteranos conocían las reglas y sólo buscaban la noche si había algún asunto que arreglar.

“Papá Ramón” imponía orden en aquel rincón sin ley. Nada escapaba a su control; putas, drogas, juego... A cambio de inmunidad, él se llevaba su porcentaje en las ganancias. Si alguno no cumplía su parte, tenía dos opciones: Desaparecer o ser comida para perros.

Jules llevaba poco tiempo en la ciudad. Le llamaban “El Reverendo”, porque siempre llevaba una Biblia bajo el brazo y promesas de una vida mejor si se sometían la palabra de Dios. Eso no le impedía dejarse arrastrar a los placeres carnales de Julita, una adolescente en busca de unos pocos dólares con los que pagar su dosis de heroína.

Aún así, El Reverendo se estaba convirtiendo en un incordio. No necesitaban a ningún salvador en aquel rincón del mundo y hacía caso omiso a las recomendaciones para que abandonara la ciudad.

Aquella noche, Jules dejó a Julita algún dólar de propina; La muy zorra se lo había ganado. Abstraido, ni siquiera se percató de que, desde que abandonó la Pensión, algunos pasos iban en su busca.

Antes de darse cuenta, dos hombres se le echaron encima. El primero dio buena cuenta de sus costillas; Un pinchazo en el pulmón le informó que al menos una estaba rota. El segundo la tomó con su cabeza; Dos golpes secos, acabaron con los pocos dientes sanos que tenía. Tosió y notó como su boca se llenaba de sangre. “Nunca me acostumbraré a su sabor” pensó todavía aturdido.
Levantó la cabeza lentamente, con dificultad. Los rostros de sus agresores se definían con dificultad; A uno no le reconocía, pero el otro, gordo y apestoso, era Papá Ramón.
- Te advertí que abandonaras la ciudad. Las chicas dicen que les llenas las cabezas de ideas y eso no es bueno para los negocios.
- Sólo predico la palabra de Dios.
- Entonces tendremos que solucionar eso.

Otros hombres se unieron a ellos y sujetaron a Jules. Ni siquiera intentó forcejear; Era inútil hacerlo; Eran ya cinco los que le rodeaban y sólo conseguiría llevarse algún golpe de más.
- Ábrele la boca, Tim- dijo Papá Ramón a uno de ellos.

Cinco minutos después, la lengua del Reverendo era un trozo de carne en las manos de Ramón.
- Tendrás que cambiar la forma de predicar – dijo entre risas – Creo que la palabra de Dios no saldrá de tu boca nunca más.

Jules cayó al suelo junto al charco de sangre que se había formado. A su lado, su Biblia parecía olvidada por todos. Con gran esfuerzo, arrastrándose, llegó hasta ella. El grupo, entre risas, se dedicaba a observarle; Imaginaban que buscaba escapar.

Cuando El Reverendo abrió el grueso tomo y sacó un pequeño revolver, un silencio les envolvió. Cinco balas, cinco cadáveres. Era un buen cristiano y a todos les dio la extremaunción, incluso a Papá Ramón. A él le arrancó los ojos; Les iba a necesitar si quería que todos en el pueblo le respetaran.
Recogió su lengua y la metió en el hueco que antes ocupaba el revolver y se puso a caminar. Si, allí había muchas almas que salvar y él era el hombre indicado.

7 Tu opinión es importante:

Blogger Javier Esteban Gayo said...

Género negro total, muy logrado. Impacta, desde luego casi parece que te salpica la sangre :D

Me ha encantado

1:41 p. m.  
Blogger Juan Carlos said...

hay que explorar nuevos caminos. Graciasm, aunque me ha costado terminarlo, pq me quedaba "raro"

1:50 p. m.  
Anonymous amalia siete said...

ufffffffff

tremendo.

salpica? no, te ducha.

3:26 p. m.  
Blogger Toni Boix said...

Me ha interesado al principio, me ha salpicado después como al resto y me ha divertido al final... aunque me ha sonado a Catwoman eso de la lengua. Lo he visto venir.

4:31 p. m.  
Blogger Nimraithkar said...

eso iba a decir. Lo veía venir
Y ya cuando mencionas como "de pasada" la biblia olvidada, pude imaginar antes de leerlo, un hueco entre las páginas para guardar la pistola.
Pero eso no quita que esté bueno el relato. Los de Papa Ramón no son modos, pero es que los "reverendos" a veces son un incordio, no?

10:13 a. m.  
Blogger Nimraithkar said...

Ah y la foto... me recuerda muchísimo a una calle de Colima. En ese lugar podria perfectamente vivir el Reverendo

10:14 a. m.  
Blogger Juan Carlos said...

que si lo he visto venir, que si ya lo sabía...queréis hundirme!. En serio, era la primera vez que intentaba algo estilo novela negra. Y si que he tirado de topicos. Me alegra que os halla gustado

2:55 p. m.  

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